La última de García Márquez y nos vamos

Por órdenes directas de Gabriel García Márquez, escritor de Cien años de soledad, se acabarán este viernes 12 de octubre, las adaptaciones cinematográficas de su obra.

Memoria de mis putas tristes, basada en la novela del mismo nombre y distribuida por @artecinema, y que cuenta la historia de un hombe de 90 años (Emilio Echevarría, Amores perros) quien se enamora de una sexoservidora, marca el fin de una época en el séptimo arte.

“Se nos ha dicho que es la última que se hace y eso hace que nos sintamos orgullosos”, comenta Raquel Guajardo, coproductora de la cinta que estrena este fin de semana.

Pero el camino no fue fácil. En 2009, poco antes de iniciar el rodaje en el estado de Puebla, éste se canceló ante la insistencia de activistas sociales como Lydia Cacho y Teresa Ulloa, quienes pensaron, sin leer el guión, que abordaría el tema de la prostitución infantil como en la novela original.

Si en el texto la protagonista era una adolescente, para la película, desde su concepción, se determinó que fuera mayor de 18 años (Paola Medina).

Pasó un año para que, en absoluto secreto, se rodara en Campeche, bajo la dirección del realizador danés Henning Carlsen (Klabautermannen y Sult), de 84 años y el título tentativo de Memoria de un sabio.

“Los que la criticaron, ahora deberían ver la película”, comenta Echevarría, “es un poema, es la vida de un hombre, un periodista y su manera de amar”.

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Memoria de mis putas tristes contó con la colaboración de Jean Claude Carriere, escritor de cabecera de Luis Buñuel, quien se encargó de redactar las cartas que el nonagenario manda a la joven de la que se enamora.

“Fueron escritas antes del rodaje de la película, pero finalmente yo habia escrito 6 o 7 cartas y solo se conservaron dos o tres, para mí era un desafío como si lo hubiera ectrito Gabo, para mí era interesante penetrar dentro de un autor que admiro mucho”, dice vía telefónica a Close Up, desde Francia.

La película ya se vendió a más de una decena de países, tanto de Europa como Latinoamerica. Cuando se dieron los derechos, García Márquez pidió tres cosas: que fuera en español, con un presupuesto que pudiera recuperarse y que fuera filmada en países como México.

“Y se hizo, ahora vamos a ver qué piensa el público”, dice Víctor Aldape, otro de los productores de la historia.

Memoria de mis putas tristes cuenta con la actuación de Geraldine Chaplin, Dominika Paleta (@dominikapaleta), Angela Molina, Alejandra Barros (@alealebarros) y Marco Treviño (@marco_trevino) y el niño Diego Zinker.

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